Entrevista a Chris Baldwin para el III Encuentro Internacional Adesalambrar

No estamos interesados sólo en hacer teatro. Vemos el teatro inclusivo y excitante como un arma con la que extender en las comunidades la capacidad de trabajar colectivamente en la resolución de problemas, con la que acrecentar el conocimiento del valor del medio rural, los monumentos históricos y los restos arqueológicos y la importancia de reducir la contaminación y promover el turismo sostenible.

¿Cómo empezó la puesta en marcha del proyecto Spiral? ¿De dónde surge? ¿A través de qué experiencias, certezas, inquietudes…?

Comenzamos Spiral en 2001 en Aguilar del Río Alhama, La Rioja, un pequeño pueblo situado en medio un valle donde las localidades guardan fuertes tradiciones culturales y populares. El medio rural está plantándole cara a severas cuestiones en aras de la sostenibilidad humana y económica. Como en muchas partes de Europa, se vacía dejando comunidades sin recursos y un nivel significativo de aislamiento. Hay muchas cuestiones por examinar: aislamiento de la juventud, patrimonio cultural, crecimiento de la población envejecida y subeducada, ecología, falta de transporte público, casas vacías, la llegada de los inmigrantes, problemas que tienen que ver con educación, salud, etc. Nuestra intención, desde una perspectiva social, es promover la actividad cultural como un ánimo de reexaminar nuestros valores, para progresar en la agenda de una transformación pacífica del medio rural

En la recientemente ampliada Europa, el 90% del territorio es rural y más de la mitad de la población total vive en el campo. Pero la cantidad de dinero que se invierte en cultura en esas áreas y en el 50% de la población europea es un pequeño porcentaje de la cantidad que se invierte en los habitantes de la ciudad.

En muchos aspectos, la idea de la vida cultural se ve como algo muy urbano. Ir al cine, al teatro, a un concierto… o salir a cenar, visitar una biblioteca o librería. Incluso ir de compras está creciendo como un importante acto cultural. Estas situaciones son oportunidades para encontrarse, charlar, relajarse, cambiar historias, echar un vistazo a un guapo desconocido y empezar algo nuevo o reinterpretar algo antiguo. Por supuesto que los habitantes del medio rural tienen la oportunidad de ir a la ciudad y participar de su vida cultural, pero para ellos está más restringido por cuestiones de tiempo, distancia, etc. Por esto la vida rural cambia más despacio que la urbana. Pero hay una cultura rural específica que necesita ser identificada por aquellos con interés en la cultura y el desarrollo social y necesitamos construir nuestro trabajo en torno a esto.
Así que Spiral buscamos los eventos y ocasiones culturales existentes, como fiestas regionales, populares o rurales e intentamos entonces desarrollar nuevas actividades culturales. Recientemente participamos en la inauguración de un molino de viento harinero tradicional en el valle riojano de Ocón. Los organizadores acudieron a nosotros y nos pidieron “una actuación de diez minutos sobre El Quijote. Os damos caballo y burro. Vosotros hacéis el resto”. Mi colega Carolina Ruiz, productora de Spiral, les explicó que nos gustaría más hacer algo más grande, excitante y válido por un poco más de dinero. Al final, y durante seis semanas, tuvimos a docenas de personas de la comunidad diseñando y realizando títeres de seis metros que representaban los gigantes de la cabeza de El Quijote. Una parte del acuerdo era que, al final de la representación, la comunidad se quedaría con los títeres. El día de la inauguración los títeres fueron elevados desde las ventanas del molino dándole al público de 600 personas una gran sorpresa. Una chica de la comunidad hizo el papel de Quijote. Una mujer mayor le susurró a los representantes de los fondos europeos Leader Plus con los que se financió el molino y el montaje: “Nosotros hemos hecho esos gigantes, fíjese que bonitos son”.
Como resultado de esta “renegociación cultural”, esta elevación de horizontes culturales, otro miembro de esta comunidad vino a contarnos que tenía una idea para contar la historia del valle. Estamos actualmente trabajando con ellos de nuevo, con los seis pueblos del valle, para realizar un montaje de teatro creativo para 2007. Una llamada para una obra de 10 minutos ha sido transformada en un proyecto de desarrollo cultural de dos años en el cual la comunidad actúa, diseña, coordina y realiza un montaje sobre su propia historia. Este es un buen ejemplo de lo que tratamos de hacer en Spiral.
Somos cinco en Spiral: Carolina Ruiz, periodista, es escritora y productora en la compañía; Marta Gómara es arqueóloga y educadora; Puy Segurado es actriz y educadora y Roberto Cagigal es restaurador y tallerista. Yo soy el director artístico, escribo, hago talleres y ayudo a Carol en la producción. También tenemos compositores, diseñadores y más actores internacionales que se unen a nosotros cuando los necesitamos. Como veis, ¡somos un equipo multidisciplinar de principio a fin!
Somos también una organización de formación teatral, llevamos a cabo grandes proyectos para trabajar con estudiantes y profesionales de todo el mundo que quieren aprender más sobre el teatro de creación (devising), teatro colectivo, teatro en lugares específicos, arte en la comunidad y teatro multilingüe. Pero, como dije antes, Spiral es claramente multidisciplinar. El teatro es normalmente el impulso, muchas veces lo principal, pero debe de ser combinado, o a veces ser secundario, de otras actividades.
No estamos interesados sólo en hacer teatro. Vemos el teatro inclusivo y excitante como un arma con la que extender en las comunidades la capacidad de trabajar colectivamente en la resolución de problemas, con la que acrecentar el conocimiento del valor del medio rural, los monumentos históricos y los restos arqueológicos y la importancia de reducir la contaminación y promover el turismo sostenible.

¿Por qué el nombre de teatro de Creación?

Puede ser una paradoja, pero no todo el teatro es creativo. La creación teatral puede ser coercitiva, autoritaria y estar en contra de la creatividad de la gente. Sabemos que ese es el caso en educación. Muchos desde 6 hasta 18 años te dirán, si les preguntas, que el colegio no está diseñado para que exploren y aprendan como influir en su mundo. Lo que es más, es un sistema que rechaza y teme su creatividad. Los profesores también se sienten alienados desde un sistema que se basa en nociones industriales de producción masiva de conocimiento en vez de una postura humanista que insista en que las necesidades de “aprendizaje en comunidad” dicten las estructuras de enseñanza.
Lo mismo se puede aplicar a la sala de ensayos. La manera en la que hacemos y producimos teatro refleja los valores de una sociedad mayor. En España muchos actores y directores trabajan por muy poco dinero durante el periodo de ensayos como si este tiempo fuera un periodo caro y no aprovechado. Cada día de ensayo es un día en el que no se genera beneficio. Así que no es una sorpresa que caigamos en metodologías de trabajo que creemos eficientes: un director que es jefe y al que se da toda la responsabilidad de resolver las decisiones creativas. A menudo abrazamos al director-dictador porque nos parece que las soluciones autoritarias son las más eficientes. Nuestra metodología de ensayos prueba que la creatividad y la eficiencia se incrementan, y no decrecen, cuando el poder está compartido. Por lo tanto es completamente apropiado llamar a los principios de trabajo de Spiral “teatro creativo”.
Entonces, ¿qué es teatro creativo? Normalmente significa que empezamos a trabajar sin un texto teatral pero con una idea teatral. Pero también empezamos con una idea muy clara sobre quién sería nuestro público. El teatro es único y debe existir y tener éxito ahora. Es un acto social del momento actual. Con texto o sin texto, el teatro creativo envuelve una definición específica de creatividad que puede definirse como sigue:

Somos más productivos cuando nos sentimos capaces de contribuir libremente con nuestras ideas en el grupo.
Tenemos que saber que nos tomarán en serio y que nos escucharán para sentirnos a salvo y con ganas de participar.
Necesitamos ser capaces de investigar y buscar lo que sabemos y lo que no sabemos. Empezar a descubrir lo que no sabemos y buscar caminos para adquirir este conocimiento es lo que nos hace realmente creativos, así como saber acercarnos de diferentes maneras a lo que ya conocemos y no dar nada por seguro.
Somos autodidactas. En otras palabras, no debemos esperar o depender de gurús o grandes profesores sino confiar en nosotros y en aquellos con los que trabajamos para definir y compartir nuestra dirección.
Y una cosa muy importante:

La creatividad tiene que ver con no estar asustado. Debemos crear algo. Debemos producir nuestro trabajo, compartirlo con la audiencia pero de forma en la que podamos decir orgullosos: “Esto es a lo que hemos llegado, permanece provisional hasta cierto punto. Pero os lo ofrecemos como un signo de amistad. Podríamos cambiarlo una vez que os lo hayamos presentado”.

¿Podéis desarrollar a grandes trazos alguna experiencia que hayáis llevado a cabo últimamente?

Te cuento a grandes rasgos uno de los dos proyectos que llevamos a cabo este verano. Spiral unió actores y estudiantes de teatro de La India, China, España, Irlanda del Norte y el Reino Unido para realizar juntos una nueva versión de Las Ranas de Aristófanes. Trabajamos antes con gente de Inestrillas.

Dentro de Spiral tenemos una noción fundamental que hilvana nuestro trabajo llamado el modelo de los círculos concéntricos. Esto nos ayuda a diseñar nuestros proyectos con cariño y creatividad. Imagina una serie de cuatro círculos concéntricos. El central es el evento teatral. Puede ser un montaje en un molino o una performance con gente joven en un colegio. O puede ser un proyecto con actores profesionales de todo el mundo, como Las Ranas. El siguiente círculo concéntrico agrupa la gente y las actividades que no están en la actuación pero directamente ayudan a crearlo –ayuntamiento, limpiadores, locales que nos dejan herramientas y experiencia para los ensayos, gente de la comunidad que vende las entradas-. El siguiente círculo engloba a la comunidad que nos ayuda con otras actividades como bares, casas rurales, residentes que nos alquilan sus casas, seguridad, ambulancias, Protección Civil. Y por su puesto el público que es la comunidad en su mayoría, como elemento fundamental de nuestro trabajo, es otro círculo concéntrico. Este es el principio. Siempre fluyendo. Ahora que la comunidad ha visto lo divertido que fue Las Ranas esperamos animarlos a que entren en el siguiente círculo concéntrico, siempre uno más cerca del central –la actuación teatral-.

Inestrillas es una pequeña aldea cercana a nuestro pueblo donde llevamos a cabo este proyecto, y con los ayuntamientos para limpiar el edificio abandonado de las viejas escuelas y su jardín. Y allí se realizó la actuación final. La historia de Las Ranas trata el viaje de Dionisos al infierno para buscar a los dramaturgos muertos. Nosotros lo adaptamos así que Dionisos, un drag queen irlandés, regresaba a nuestro valle a buscar la tradición teatral olvidada. Y tras este viaje de teatro popular y cómico descubrimos que sí había de nuevo teatro, música y fiesta con gente de todo el mundo. El show fue vibrante, divertido, multilingüe y celebró la multiplicidad de razas y sexualidades. Rompimos con naturalidad algunos tabúes para parte de la audiencia rural envejecida y conservadora que nos acompañaba. En este proceso, redescubrieron también su antigua escuela iluminada con luz teatral. Músicos actores tocaron sobre las montañas y los asistentes encontraron el lugar del show por cintas de colores atadas a los árboles del camino. Todo eso que creíamos conocer –el valle, los caminos, los edificios- fue visto con nuevos ojos. Y todavía hoy se habla de ello. De hecho, las autoridades locales quieren recuperar el espacio abandonado para darle uso de nuevo. El proyecto continuará el verano que viene (2006) con otra obra de Aristófanes, Los pájaros.

Pero el año que viene esperamos que los círculos concéntricos tengan diferentes elementos y participantes. Trabajamos para incluir más vecinos en la nueva actuación, en la fabricación de títeres gigantes, en la coordinación de todo el evento. Teóricamente sólo estaremos contentos cuando nos desempleen porque haya demasiada actividad cultural autogestionada y no nos necesiten…

El trabajo de Chris no se desarrolla sólo en España… ¿hay alguna conexión entre los diferentes proyectos?

Trabajo en otros países, con compañías teatrales, escuelas y universidades. Tengo una relación especial con Rose Bruford College en Londres donde se imparte un máster único en Práctica Teatral donde los alumnos trabajan intensivamente durante un año. Hay un currículo con múltiples opciones en el que yo participo activamente porque creo que aprender debe de estar basado en un diálogo entre el profesor y el estudiante.

Y en los proyectos de Spiral siempre hay diferentes niveles de participación o lo que nosotros llamamos círculos concéntricos para que haya diferentes oportunidades de formar parte del mismo proyecto. Alumnos de escuelas teatrales vienen a hacer talleres que forman parte de proyectos en los que también participa la comunidad y artistas y educadores de todo el mundo. Del Las Ranas partirá Los pájaros y nuestro proyecto en la ciudad celtíbera de Contrebia Leukade, cerca de nuestro pueblo, lleva ya dos años en marcha con diferentes talleres integrados, profesionales, estudiantes, amateurs…

¿Qué elementos tiene el teatro como herramienta válida para contribuir a la transformación y el desarrollo social?

La verdad es que el teatro no puede cambiar el mundo. Tampoco el arte. Ni la educación. Ni la medicina. Si queremos cambiar el mundo tenemos que hacer política. Pero esto no quiere decir que la manera en la que usamos teatro, arte, educación y medicina no sea un acto profundamente político, esta es la primera cuestión. Tenemos siempre una elección como sociedad de realizar teatro y el resto de estas actividades democráticamente, de acuerdo con la suerte o según privilegios sociales.
Pero el teatro, la educación y la medicina son sociales y políticas por naturaleza. Si aprendemos dinámicas para entender el mundo con la educación, el teatro nos permite adentrarnos en la motivación humana. He trabajado muchos años con Manfred Wekwerth, intendente del teatro Berliner Ensembre. Muchas veces me ha dicho: “Los ensayos empiezan por buscar el valor social más cercano en la obra o en la idea de la obra”. En otras palabras, nos tenemos que preguntar: “¿Por qué hacemos esta obra o proyecto? ¿Cómo nos ayuda a entender mejor lo que es ser un humano, un ser social?”. De cualquier modo, si estoy viendo una obra de teatro y puedo adivinar la posición política del director o del escritor o de la compañía teatral, pierdo el interés y quiero irme del teatro. No estoy interesado en el punto de vista político del escritor sino en la tensión creada por el enfrentamiento dentro de la obra, entre los personajes.
Pero hay otro aspecto en teatro y compromiso social. La forma en la que trabajamos en los ensayos, en las actuaciones, en las compañías, con el público también refleja nuestras posiciones políticas y éticas. No es un modelo jerárquico sino un modelo social dinámico. Es nuestra ideología ética y política disuelta en nuestra práctica.
Y luego está el modelo de práctica donde el público está en el centro. El Teatro Forum de Augusto Boal me ha influenciado profundamente. Ngugi Wa Thiong’o de Kenia también. Yo, con un grupo de colegas británicos, invité a Augusto Boal al Reino Unido la primera vez a principios de los 80. Y he empleado Teatro Forum con regularidad desde entonces. Pero he desarrollado el Teatro de la Imagen de Boal como herramienta para practicar y enseñar dramaturgia.

¿Con que van a salir las personas que hagan contigo el taller de creación en el próximo Adesalambrar?

Con energía. Con nuevas estrategias que poner a prueba. Con entusiasmo. Y con el sentimiento fundamental de que ¡hay que volver al trabajo!

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